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Mindfulness Para Niños

Mindfulness Para Niños

Así como los pulmones están hechos para respirar y el corazón para bombear sangre, la mente está hecha para pensar. Pero ¿Qué pensamos?

La mayoría de nuestros pensamientos son acerca de lo que pasó en el pasado y lo que va a pasar en el futuro. Entonces, ¿De qué nos estamos perdiendo? Del presente.

Mindfulness es estar en el aquí y en el ahora, vivir en este momento lo que está pasando en este momento. Prestar atención al momento presente sin emitir un juicio.

Por medio de nuestros sentidos estamos atentos al momento presente. ¿Qué sentimos, que oímos, que olemos, que gusto tiene, que vemos? No podemos sentir, oír, oler, percibir el sabor o ver algo que no esté en el momento presente.

Enseñar a los niños a vivir el momento presente es la herramienta más grande que les podemos dar desde cualquier edad. Cuando la mente está en el pasado tiende a la tristeza y cuando la mente está en el futuro tiende al miedo o ansiedad, por lo tanto entre más presentes estemos más calma vamos a encontrar.

 De la mano del Mindfulness los niños aprenden a gestionar sus emociones, a centrar su atención, a ejercitar su cerebro, ejercer la empatía con otros por medio de la compasión y sobretodo la autocompasión y el poder conectarse mucho mejor consigo mismos. El propósito es que se conozcan, se entiendan y sean amables con ellos mismos y a la vez más hábiles a la hora de desenvolverse en cualquier entorno y especialmente en el cotidiano.

El Mindfulness se convierte en una especie de escudo protector, no solo a nivel psicológico sino incluso a nivel cerebral, conteniendo los efectos negativos de las adversidades. Potenciando el autocontrol emocional, el razonamiento, los procesos cognitivos como el aprendizaje y la memoria.

Si se incluyen a diario ejercicios de respiración, meditación y atención plena en la rutina de los pequeños, facilitan los grandes logros que se van a producir en su desarrollo.

El cerebro del niño es mucho mas receptivo a dichas prácticas por lo que entre mas pequeños se las enseñemos, mas fácil será para ellos y verán con normalidad aspectos como atender en silencio determinados estímulos o concentrarse en su propia respiración y con ello, ir avanzando en el desarrollo de otras habilidades.

 

3 Reglas para enseñar mindfulness a los niños

  1. Tener claro qué es el Mindfulness. La atención plena es estar en el aquí y ahora, prestándole atención a lo que sucede en nuestro interior o a nuestro exterior sin emitir ningún juicio. Eso significa que no existe una manera “correcta” de practicar  Mindfulness.
  2. Que sea divertido. La práctica del Mindfulness debe ser un momento divertido, que los niños disfruten mientras exploran nuevas sensaciones. Si se convierte en una carga extra o una imposición, perderá todo su sentido. También es importante que llegue a ser un ejercicio más de su rutina, como jugar la televisión, no se recomienda recurrir al Mindfulness únicamente como un antídoto para situaciones irritantes.
  3. Ajustar las expectativas. Los niños pequeños no pueden pasar media hora practicando Mindfulness, durante los primeros años de vida esta práctica debe tener un enfoque lúdico, dedicándole al inicio apenas  5 o 10 minutos al día.

 

5 ejercicios de mindfulness para niños

  1. La campana: Dile que vas a tocar una campana. Pídele que escuche atentamente el sonido y que levante las manos cuando ya no oiga nada, cuando el sonido haya desaparecido completamente.
  2. Los astronautas: Van a jugar a ser astronautas que visitan otros planetas. Ofrécele una fruta (o cualquier otro alimento) y pídele que la describa con los 5 sentidos como si nunca la hubiera visto: ¿Cómo es?, ¿Que forma tiene?, ¿Cuál es su color? ¿A que huele? ¿Qué textura tiene? ¿A qué sabe, es dulce o salado?, etc.
  3. Memoria: Intenta recordar 5 cosas que veas de camino al colegio, en un tramo de un viaje en coche (un árbol, un animal, un edificio peculiar, unos niños jugando…). ¿Cómo son?, intenta percibir cada vez más cualidades de las cosas pero sin juzgar, sin decir si es bueno o malo, bonito o feo, simplemente apreciando las características de lo que te rodea.
  4. El meteorólogo del Tiempo: Siéntense cómodamente, cierren los ojos y tómense un tiempo para descubrir cómo se sienten en este momento. ¿Qué clima está hacienda por dentro?. Dile que observe si brilla el sol y se siente relajado, o si hay nubes y está a punto de llover, o tal vez, hay una tormenta. Pídele que observe de forma amable y curiosa el clima que hace por dentro e indícale que es simplemente lo que hay. Puede ser que en otro momento del día cambie, pero ahora es como es, y así está bien. Los estados de ánimo cambian como cambia el clima, pasan por si mismos.
  5. La Rana: La rana es un animalito que puede dar grandes saltos pero también puede quedarse muy quieta, observando todo lo que pasa a su alrededor pero sin reaccionar de inmediato, respirando con mucha calma. Su panza se hincha cuando entra el aire y se deshincha cuando sale el aire. Vamos a sentarnos y a respirar como la rana, así, la ranita no se cansa y no se deja arrastrar por todos los planes interesantes que se le pasan por la cabeza. Durante un rato vamos a estar quietos como una rana, notando como la pancita se abulta un poco y después se hunde otra vez.

 

Regalémosle a nuestros niños el aprender desde pequeños a vivir lo único que realmente tenemos, el momento presente.

 

Por Andrea Anaya Alós Psicóloga